El camino de la Responsabilidad Social

En los últimos meses he participado en un curso sobre Responsabilidad Social con el título RSC en la Gestión Empresarial. Los organizadores han sido Unidad Editorial (editora de El Mundo, Expansión y muchos otros medios) y Forética. Las sesiones se celebraron en la Escuela de Negocios CEU. Han sido muchas horas de formación con ponentes irregulares pero en conjunto han cubierto todo el rango de temas que abarca la Responsabilidad Social: transparencia y buen gobierno, gestión medioambiental, inversión socialmente responsable, voluntariado corporativo, recursos humanos y diversidad, marketing responsable y comunicación…

De todo el arsenal de presentaciones y temas, me quedo con tres ideas claras:

– Las multinacionales son las organizaciones que menos confianza inspiran en la sociedad y tres cuartas partes de la población cree que las empresas deben atender a algo más que el beneficio (datos de la consultora Environics manejados por la farmacéutica Novartis).  Por lo tanto, las grandes compañías tienen evidentes problemas de credibilidad y demostrar que no les interesa sólo maximizar beneficios es una buena forma de reconectar con la sociedad. 

– La mitad de la información que se genera sobre Responsabilidad Social Corporativa procede de las propias empresas (mayoritariamente las grandes) y suele utilizar una única fuente (datos de la Fundación Chandra manejados por Forética). Por lo tanto, hay demasiado escaparate Teletienda y no son de extrañar las críticas  a tanta publicidad y la pregunta ¿por qué las empresas siguen siendo irresponsablemente responsables?.

– Los departamentos de Compras gestionan el 75% de los gastos de la empresa. Sumadas las compras de la administración pública con las de las empresas cotizadas suponen una cifra equivalente al 40% del PIB de España (datos manejados por AERCE, la Asociación Española de Profesionales de Compras). Por lo tanto, aplicar criterios de sostenibilidad en el consumo de las empresas, seleccionando con criterios responsables tanto productos como proveedores, puede tener un tremendo impacto.

Y aquí van las que para mi son las tres opiniones más controvertidas del curso:

– Juan José Barrera, Director General en el Ministerio de Trabajo, propuso buscar soluciones imaginativas a los Expedientes de Regulación de Empleo en aquellas empresas que se definen como socialmente responsables. Es una línea argumental muy extendida que también aparece como ¿somos capaces de seguir viendo empresas con responsabilidad social corporativa, cuando suprimen tantos puestos de trabajo?. Se parte de pensar que la principal responsabilidad social de las empresas es crear y mantener puestos de trabajo (buf.. me viene a la cabeza el modelo chino con su uso extensivo de mano de obra) y se pasa por alto la necesidad de las empresas de ser competitivas para no desaparecer a medio plazo y con ellas TODOS sus puestos de trabajo.

– Alvaro Cuervo García,  catedrático de Economía en la Complutense, incidió precisamente en que  la empresa tiene ante todo que sobrevivir y para ello ser más eficiente que sus competidores; el mercado es quien juzga a las empresas, y lo hace por sus resultados. En esa línea, las empresas no tienen que pedir perdón por existir y no se les puede pedir ética porque la ética siempre está en los individuos. Pues hombre… ni tanto ni tan poco. Aunque ciertamente la ética es individual hay también códigos de conducta compartidos, y estos pueden ser internos de una organización e ir más allá del simple cumplimiento legal. Hay otra forma de hacer negocios para ser rentable sin ser depredador.

Manuel Conthe, ex presidente de la CNMV, dio argumentos para la igualdad de género. Dentro de su charla sobre Gobierno Corporativo comentó que no se puede pedir competencia absoluta por los puestos (promoción de los “mejores” en abstracto) sin tener en cuenta las situaciones de partida profundamente desiguales. Esto implica que en su opinión tiene sentido establecer medidas correctoras con carácter temporal para potenciar la igualdad de género.

Con todo, lo mejor del curso fue su clausura, a cargo de Ramón Jaúregui, que preside la Subcomisión del Congreso sobre Responsabilidad Social. Su intervención fue brillante. Partiendo de que la ecuación entre empresa y sociedad está profundamente alterada (los dos se influyen ahora mucho más mutuamente), la RSE no puede ser moda ni un tema técnico de gestión, sino que hay algo más de fondo, más filosófico. En su opinión, hay convergencia entre los que se acercan al tema  porque saben que es una herramienta de innovación y competitividad en una economía global y los que además creen que la RSE puede ser palanca de cambio social que haga avanzar la cohesión social, la dignidad laboral y la sostenibilidad del ecosistema.

Ramón Jaúregui aportó un punto de ilusión y transformación que ayuda a situar el verdadero impacto de la Responsabilidad Social de las Empresas, mucho más allá de la acción social o el mecenazgo, y más en línea con un cambio de modelo. Desde su perspectiva: “La Responsabilidad Social Corporativa no tiene meta; nunca se llega. Es, como diría Santa Teresa,  un camino de perfección”.

Acerca de Uxío Malvido

Spanish; based in Paris; working across Europe on Diversity and Inclusion issues.
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5 respuestas a El camino de la Responsabilidad Social

  1. De las tres ideas iniciales que señalas, corroboro tus apuntes para las dos primeras, ya que son una constante en las multinacionales para las que he trabajado, la tercera idea la desconocái.

    Del resto me gusto lo del ERE socialmente responsable, pues es una forma de materializar la situación actual desde una perspectiva realista.
    SM

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  2. Vicky Pollard dijo:

    Lo del Director General del Ministerio me ha encantado: es tan del país de la piruleta en la ciudad de la gominola…

    Lo del de la Complutense, me ha dejado como un Mondrian, a cuadros… sobre todo porque trabaja en una universidad, y bueno, trata con personas…, la eficiencia está bien, pero si ves economías como la alemana no es lo que puede salvarte. La innovación debe estar por encima, y sin ética en las organizaciones, la gente no va a innovar mucho, va a mantenerse, y la creatividad y la eficiencia o la presión no son buenas amigas.

    Lo de las situaciones de partidas desiguales habría que estudiar los casos.

    No sé, no me han gustado nada esas ideas… me pondré a dar charlas yo también, la primera: El que habla no sabe, el que sabe, no habla 🙂

    Yes but not
    Vicky Pollard

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  3. Estimados/as señores/as,
    Escribo en representación de un grupo de tres estudiantes de Esade que están en la final mundial del concurso de Responsabilidad Social Corporativa del Banco Francés Societe Generale. Es la primera vez que un equipo español llega tan lejos. Nuestro proyecto responde al reto “¿Cómo puede Societe Generale trabajar por un mundo mejor?” y consiste en un sistema de becas para que emprendedores, con sueños y proyectos puedan viajar al tercer mundo a llevarlos a cabo.

    El proyecto ya está en la fase final. Sólo le separa del éxito, y de su puesta en marcha, su comunicación. Es decir, S.G. nos valora no sólo por nuestro proyecto sino por nuestra capacidad de comunicarlo y de que la gente se involucre en él.

    Por ello nos gustaria obtener su apoyo, como lideres en Responsabilidad Social Coorporativa que sois. El enlace a la página web del proyecto es:

    http://www.citizenact.com/wiki_bar231.php

    Espero respuesta. Muchas Gracias.

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  4. Juan Parra dijo:

    Yo me quedo de todo lo comentado con que una empresa, (en mi caso una multinacional) no puede sólo basar sus resultados por los beneficios, hay mucho mas en estos momentos que tiene que tener encuenta para involucrar a toda su gente de verdad. Y por aqui yo creo, tienen que ir los verdaderos cambios en la empresa.

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  5. Marianetty dijo:

    La empresa, querámoslo o no, ha aumentado su esfera de actuación a otros campos en los que antes no actuaba. Con este cambio viene, también, el aumento de la responsabilidad. Es algo de lo que la sociedad se ha dado cuenta y empieza a exigir y a la vez la empresa está reaccionando a esas exigencias.

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