La Gestión de la Diversidad en Francia

Estoy de vuelta en París tras pasar las vacaciones en España. Por primera vez me he tomado también unas largas vacaciones blogueras porque realmente necesitaba esa desconexión. Acabé el anterior curso escolar realmente exhausto, entre mi trabajo habitual, incluyendo viajes varios, las clases intensivas de francés y también las visitas de familiares y amigos en casa.

Quiero arrancar la nueva temporada compartiendo mis aprendizajes hasta ahora sobre la Diversidad en Francia. Sólo llevo 6 meses aquí, así que no me considero en condiciones de sentar cátedra (tampoco lo haría aunque llevara 6 años) pero sí al menos proporcionar algunas claves que a mi me han ayudado a entender este entorno y también dar a conocer algunas buenas prácticas.

Francia genera con frecuencia noticias de primera plana respecto a la diversidad, que suelen ir acompañadas de bastante drama: hace unos meses, gran polémica por la poligamia de un señor; en julio, super debate por la prohibición del velo integral (se estima que lo llevan unas 2.000 mujeres en Francia sobre un total de 5 millones de musulmanes en el país); y recientemente, claro, las expulsiones de unos 1.000 ciudadanos europeos de etnia gitana.

La diversidad está presente constantemente en los medios de comunicación, pero frecuentemente desde una perspectiva  negativa. Esto tiene su reflejo también en los porcentajes de ciudadanos que opinan que existe discriminación en el país. Francia encabeza las clasificaciones de la Unión Europea sobre percepción de discriminación entre sus ciudadanos (ver Eurobarómetro de 2009 sobre Discriminación).

Esta situación general sorprende porque Francia presume de ser un país construido sobre los ideales de Igualdad y Fraternidad de la Revolución Francesa, pero es importante destacar que la Revolución significó también el inicio de una concepción unitaria de la ciudadanía francesa. Bajo una política de “asimilación” de las diferencias, todos los ciudadanos pasaron a ser iguales y se eliminaron las numerosass tensiones territoriales y linguísticas que existían hasta el momento. A partir de ese momento, ya sólo se podía ser “francés”. Este modelo de identidad ciudadana única explica no sólo el grado de centralización de Francia, inusual en Europa, sino también el origen del actual entramado legal que prohibe realizar estadísticas basadas en raza, etnia, religión u orientación sexual. Se es francés y punto. Este tipo de claves históricas y culturales son esenciales para entender la Francia actual. El libro Sixty Million Frenchmen can’t be wrong es una excelente guía en ese sentido. Sus autores, Nadeu & Barlow, explican qué en general nos gusta Francia y no los franceses porque no disponemos del contexto apropiado sobre el país.

La política de asimilación lleva décadas dificultando la comprensión de la nueva realidad social del país.  No tener estadísticas favorece que no se etiquete a las personas como pertenecientes a una minoría pero no impide su experiencia personal de discriminación y desigualdad de oportunidades. En Francia no se habla por tanto nunca de relaciones o tensiones raciales, pero se habla en cambio de … problemas de inseguridad.

La inseguridad es un problema diario en los suburbios, o banlieue, esos barrios con grandes bloques de apartamentos creados para acoger a población inmigrante en los 60, y que se han degradado social y económicamente. En la actualidad acogen  mayoritariamente ciudadanos franceses de origen negro o magrebí.  La ausencia de estadísticas  impide conocer sus auténticas dificultades de acceso a la educación o al trabajo, y en un ejercicio de eufemismo, el gobierno habla de ZUS: Zones Urbaines Sensibles. Es ahí dónde surgió la oleada de violencia del año 2005 que asombró al mundo: miles de coches quemados y semanas de serios disturbios.

Los disturbios de 2005 (y muchos otros que ocurren frecuentemente) han generado cierta conciencia de que es necesario gestionar la diversidad social y la falta de oportunidades de algunos grupos de ciudadanos. Es a partir de entonces que la gestión de la diversidad despega también en las empresas. 

En Francia existe, como en España, un Charte de la Diversité, que ya ha sido firmado por casi 3.000 empresas. Adicionalmente hay un sello Label Egalité que supone una certificación en temas de igualdad de género, y un sello Label Diversité que certifica la igualdad de oportunidades y la promoción de la diversidad. Se ha creado también una Cátedra de Diversidad en la Universidad Dauphine, apoyada por varias empresas, para potenciar la investigación sobre la diversidad y su aplicación en el mundo empresarial (con curso de postgrado incluido). Hay también organizaciones sectoriales trabajando por la diversidad en las empresas en distintos frentes: el Observatoire de la Parentalité en Enterprise, enfocado en temas de conciliación,  Le CRAN que trabaja con el colectivo negro (la propia palabra es casi tabú), l’Autre Cercle enfocada a la dimensión LGBT,  o la Fondation FACE que trabaja por la integración laboral de jóvenes de las Zonas Urbanas Sensibles. De toda esta variedad organizativa, quiero destacar tres planteamientos que me han parecido muy interesantes:

– La existencia de una Association Française de Managers de la Diversité (AFMD), que agrupa a los profesionales del área. Tiene grupos de trabajo interno y organiza también eventos públicos.

– Un programa de tutorización de jovenes pertenecientes a minorías: Nos quartiers ont des talents. Es básicamente un sistema de mentoring por el que profesionales en ejercicio tutorizan a jóvenes en su proceso de inserción laboral. Es un planteamiento que encaja bien con la Responsabilidad Social y con los Programas de Voluntariado en las empresas.

– Por último, una organización centrada en los procesos de selección,  A compétence égale formada por más de 800 consultores de una cincuentena de compañías de búsqueda y selección. Organizan talleres y también guías gratuitas para garantizar la igualdad de oportunidades de distintos colectivos (senior, discapacidad, LGBT…). Es una iniciativa magnífica porque parte de los propios profesionales de selección que sitúan la igualdad de oportunidades como una de sus competencia básicas.

Todo este panorama empresarial dibuja un sector bastante maduro en el área de Diversidad, con una perspectiva bastante más amplia que la existente en España, dónde apenas se despega del género y la conciliación. En Francia se dan la mano lo peor y lo mejor de la Gestión de la Diversidad. Hay vida más allá de las expulsiones.

Acerca de Uxío Malvido

Spanish; based in Paris; working across Europe on Diversity and Inclusion issues.
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7 respuestas a La Gestión de la Diversidad en Francia

  1. Pingback: Tweets that mention La Gestión de la Diversidad en Francia | Diversidad Corporativa -- Topsy.com

  2. Para haber estado tanto tiempo sin escribir entradas nos has dado mucha y buena información para poder ir trabajando sobre un tema que nos interesa a algunos bastante por las enseñanzas que podemos extraer. Gracias y no escribo mucho más porque estoy ampliando información en los enlaces que nos has dado.

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  3. Astrid Moix dijo:

    Bueno, bueno, ya te íbamos echando de menos … pero entiendo perfectamente tu larga pausa blogera, porque para eso está el verano, para olvidarse de todo lo “corporativo” . Aunque veo que también has aprovechado para hacerle un “lifting” a la plantilla del blog, con letras más grandes para los que tenemos cierta dificultad lectora. Se te agradece el detalle ;-))

    Muy buen repaso el que haces sobre la realidad diversa de Francia y me alegro en especial de que tu conclusión sea optimista. En ocasiones, los que no estamos allí, solo percibimos los casos que saltan a la prensa, y esos suelen ser negativos. Coincido contigo en que las claves históricas y culturales son esenciales para entender la realidad social de un país, pero esos análisis sobrepasan el mensaje que transmite un titular, y nos solemos quedar con lo que más impacto produce, sea un polígamo o el número de burkas que se ven en la calle.

    También es curioso comprobar la diferente aproximación que los paises europeos tienen sobre las políticas de asimilación. Citas el concepto de identidad francesa y me ha llamado la atención, porque por ejemplo en Alemania, el vínculo unificador es la lengua y el respeto a la normativa constitucional. Nadie habla de identidad nacional o de sentirse alemán, por ser ese un tema tabú por motivos históricos. Hablar alemán, a ser posible con corrección, es la piedra angular, lo que posibilita de verdad la integración, social y profesional. A partir de ahí, cada uno puede sentirse lo que quiera.

    Un saludo,

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  4. Uxío Malvido dijo:

    Juan Carlos, muchas gracias y me alegro de que algunos de los enlaces sean útiles. Sé que en general no se utilizan pero me gusta referenciar las opiniones y los hechos porque a mi mismo me ayuda a aprender en el proceso.

    Astrid, me ha hecho mucha ilusión que encontrarás el nuevo tamaño de la fuente del blog más útil. Verás, a mi me parecía pequeña pero no veía forma de aumentarla, así que me quedaba con la frustración. La tecnología ha hecho que se solucionara el problema porque he tenido que cambiar la plantilla obligatoriamente ya que la anterior caducó y no estaba disponible. Eso también ha sido motivo de que tardara más en escribir porque la última semana tuve que dedicar algunas horas a poner cada cosa en su sitio de nuevo.

    Muy interesante lo que comentas de Alemania. De verdad, no somos nadie; es increible cómo influye el contexto histórico. De todos modos, creo que vivimos momentos de mayor complejidad identitaria, que todos tendemos a tener identidad múltiple. Antes tu lugar de procedencia y/o familia eran el contexto fundamental en el que construias tu identidad como persona, ahora la tecnología y la información hace que te puedas sentir fácilmente identificado con otros semejantes ya sea por edad, género, raza… en un proceso que trasciende fronteras. Creo que en eso radica parte de la dificultad de gestionar la diversidad en las sociedades actuales. No sé, da para pensar, leer y escribir más…

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  5. M dijo:

    Bienvenu, Uxio!
    Ya te echábamos de menos. Me gusta el nuevo aspecto de la página, es más claro, limpio y se ve mejor. Y me encanta la ilustración que has elegico para este post…
    Realmente interesante lo que cuentas y me produce mucha mucha envidia…Siempre fui muy francófila, en todos los sentidos. Admiradora de la lengua, del país, las costumbres, la cultura y sobre todo del sentido de ciudadanía que tienen los franceses. Centralistas? Si, y están todos de acuerdo. Cuando en España vemos la situación, día si día también, en la que ha desembocado el Estado de las Autonomías, no podemos menos que mirar hacia el norte con envidia. Envidia de los consensos y el sentido de estado. En cuanto al modelo de integración de la población, es evidente que tiene sus fallos. Pero los diversos Gobiernos han intentado poner soluciones, sobre todo a través de la educación, que a mi juicio, es el enfoque correcto. El polvorín de la banlieue es un problema latente que a nadie deja indiferente. Recomiendo el libro Ni putas ni sumisas, de Fadela Amara…

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  6. Uxío Malvido dijo:

    Bonjour/bonsoir M,
    Y bienvenida a ti también.
    El cuadro es de 1926, de Robert Delaunay y está en el Museo de Arte Moderno, al ladito del Sena y del sitio dónde murió Lady Di (por poner un poco de cultura pop en el relato).

    Te veo demasiado incondicional con los franceses. No tengo claro que su modelo centralista sea la mejor forma de estado y desde luego su modelo de asimilación me parece demasiado radical. Sin ir más lejos hoy la Ministra de Justicia ha dicho, a cuento de la prohibición del velo integral, que “disuelve la identidad de una persona en la de una comunidad y expresa la voluntad de poner en marcha una visión comunitarista de la sociedad”. De nuevo la identidad francesa sobre cualquier otra identidad posible; un planteamiento un pelín radical para la sociedad multicultural en la que vivimos.

    No es la primera vez que me recomiendan el libro de Fadela Amara, así que tendré que animarme.

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  7. Estoy de acuerdo con que el tiempo puede oxidar ciertas habilidades, pero estas no se pierden.

    He entrado de casualidad en el blog. El artículo me parece muy fresco y actual con las problemáticas y sensibilidades que más allá de la crisis están a flor de piel.

    Nuevamente la gestión de los opuestos, como en el caso de identidad general sobre los valores de la Revolución francesa y el trabajo cobre las identidades y reconocimiento de las mismas, debe de ser un tema prioritario a incluir en cualquiera agenda gubernamental o empresarial.

    En mi opinión, cada vez más, en un mundo ya globalizado, las tensiones y rebrotes de identidades que se pierden, emergen y diluyen tendrán más trascendencia por el mismo hecho de vivir tan fuertemente interconectados.

    He incluido tu blog en las lecturas que indico en el mío, espero que no te importe y animo a seguir escribiendo de forma tan brillante.

    Un saludo

    Javier

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