Diversidad de clase social

Estos meses de “sabático” de blog me han sentado de maravilla. Inicialmente fueron tan sólo algunas dudas existenciales sobre si debía mantener el blog en español o pasarme al inglés, dado que buena parte de mi red profesional es internacional, pero pronto se juntó con la transición profesional en la que estoy inmerso y de la que daré detalles más adelante. En cualquier caso ha sido liberador pasar unos meses sin publicar y guardar un poco de silencio y distancia ante el actual panorama económico y social.

Una nueva dimensión de la diversidad

Hace unos meses escuché decir que la diversidad de clase social era un tema emergente en el Reino Unido. Me sorprendió la afirmación. Conocía en Francia la Fundación FACE que actúa frente a la exclusión social a través de partenariados corporativos pero sus iniciativas parecían responder tan solo a una agenda de responsabilidad social en su vertiente filantrópica. Nada que me hiciera pensar en una iniciativa de diversidad vinculada a una apertura hacia otros perfiles profesionales del estilo que reclaman algunos directores franceses de mi empresa cuando lamentan que reclutamos clones salidos de las mismas “grandes écoles”.

Pese a mi escepticismo inicial sobre la relevancia de la dimensión “clase”, estos meses han ido poniendo en el centro del debate social las crecientes disparidades socio-económicas. Y no es para menos. En Francia ha sido noticia reciente el aumento significativo de pobres, y el incremento de robos de comida en los supermercados (es ilustrativo el reportaje sobre el tema de la TF1, Voler pour manger). En paralelo, los ricos crecen en número y en riqueza desde el inicio de la crisis (algunos datos en Forbes: The Rich are now Richer). Vamos a un mundo mucho más polarizado y la cuestión legítima que se plantea es cómo se están repartiendo los “sacrificios” ante la crisis, sobre todo a raíz de las declaraciones de Warren Buffet sobre la contribución de los “megarricos”. Lo mismo aplicaría por cierto a la contribución de las “megaempresas porque deja pasmado saber que las grandes empresas defraudan el triple que las pymes y autónomos.

Sospecho que a este paso la clase social se convertirá efectivamente en una variable relevante para los programas de diversidad y responsabilidad social de las empresas en el futuro. Por un lado, presenta potenciales beneficios desde un punto de vista de cultura corporativa. Como explica el artículo social class as culture la clase social va más allá del dinero del que se dispone. Es también la ropa que llevas, la educación que recibes, el círculo en el que te mueves… y todo eso tiene una gran influencia en la forma que tienes de relacionarte con los demás. The rich are different recoge las evidencias que muestran que la gente de clase baja tienen mayor empatía y altruismo, básicamente porque su ausencia de recursos les hace desarrollar actitudes más pro-sociales al depender de la colaboración con los demás. Estaríamos, por tanto, ante un segmento demográfico con un estilo menos individualista y más en consonancia con el liderazgo colaborativo que viene en el futuro.

Cohesión social y crecimiento económico

Hay, además, argumentos macroeconómicos para apostar por la diversidad de clase social. Una reciente entrada en el blog Nada es Gratis revisa las evidencias de la relación entre cohesión social y crecimiento económico a raíz del brote de violencia de agosto en el Reino Unido. Las divisiones de clase en un país son mal predictor de crecimiento económico a larga plazo como analiza en detalle el estudio Social Cohesion, Institutions and Growth. Sus autores plantean que la cohesión social, medida como la ausencia de grandes divisiones económicas y/o étnico-linguísticas, es esencial para generar la confianza y la paciencia necesaria para implantar reformas. Esa cohesión social se construye sobre leyes y normas que protegen contra la discriminación, minimizando las fracturas sociales y generando unos valores compartidos, así como por la reducción de las disparidades económicas que ayuden a creer que todos somos parte de una misma comunidad. La ecuación es simple: mayor cohesión social, mayor prosperidad a largo plazo. En el otro extremo estarían los países en los que los grandes beneficios son privados y las grandes pérdidas son públicas, afectando a los más pobres. Es interesante destacar que el estudio es de 2006, anterior a la crisis.

Del privilegio a la inclusión

La diversidad de clase social, y concretamente la pertenencia a la clase social baja, cruza e influencia el resto de dimensiones de la diversidad, como el género, la edad o la raza. Sin embargo no existen ahora mismo buenos recursos a nivel corporativo para trabajarla. Los mejores provienen del ámbito educativo, concretamente de la Diversity Web de la Association of American Colleges and Universities. Su planteamiento es hacer reflexionar a los alumnos sobre las implicaciones de la clase social y el “privilegio”, sin culpabilizar a nadie y evitando la personalización de los conceptos. Utilizan el ejemplo de las personas zurdas para explicar la noción de privilegio: vivimos en un mundo en el que ser diestro tiene claras ventajas aunque ninguno seamos personalmente responsables de ello. Otro recurso potente que utilizan es el StarPower, un juego de simulación en el que los participantes tienen la oportunidad de progresar entre niveles sociales acquiriendo riqueza a través del intercambio con otros participantes. Tras una primera fase en la que la sociedad está establecida, al grupo con más riqueza se le otorga el poder de definir las reglas del juego. Habitualmente lo hacen de forma que las normas mantienen o acrecientan su propio poder mientras que el resto de jugadores las considera injustas. Normalmente el juego acaba con conflicto y rebelión social. Es sólo un juego pero me temo que o ponemos en la agenda política y empresarial la inclusión social o pinta un futuro colectivo bastante sombrío, igual de inquietante que el que evocan las Shades of Marble de la banda sonora de La Piel que Habito de Almodóvar.

Acerca de Uxío Malvido

Spanish; based in Paris; working across Europe on Diversity and Inclusion issues.
Esta entrada fue publicada en Dimensiones de la Diversidad, Responsabilidad Social Empresarial, Sociedad y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a Diversidad de clase social

  1. Francisco Sutil dijo:

    Bienvenido de vuelta, se te echaba de menos.
    Me ha gustado mucho tu nueva entrada y sobretodo como enlazas con Almodóvar 😀

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  2. brizas dijo:

    Pues me alegra que sigas escribiendo en castellano, siempre se aprende leyendo tus post

    Saludos

    Ángeles

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  3. Antonio Caro dijo:

    Los problemas son casi siempre más complejos de lo que aparentan y un erróneo diagnóstico nos encamina al conflicto.
    Un saludo,
    Antonio

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  4. Hola Uxío,

    Bienvenido de nuevo porque es un placer leerte.

    Comparto totalmente tu visión sobre este tema. Las distancias entre las clases sociales se están acrecentando y esto es muy peligroso por las convulsiones de inestabilidad que pueden traer.

    Saludos,

    Juan

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  5. Uxío Malvido dijo:

    Gracias a tod@s por los comentarios, da gusto estar de vuelta.

    Francisco, no pude resistir enlazar al tema de la banda sonora de la peli de Almodóvar porque evoca muy bien estos tiempos tan extraños ;).

    Angeles, definitivamente seguiré escribiendo en español. Me siento cómodo y en casa.

    Antonio, llevamos tantos diagnósticos equivocados que ya tenemos ganas todos de acertar un poco.

    Juan, es todo bastante preocupante. A mi una de las cosas que más me inquieta es ver a mis padres, con + de 80, tan disgustados con la situación. Ellos que han vivido etapas tan duras y que lejos de relativizar las dificultades ven con escándalo todo lo que se está haciendo y diciendo en estos momentos.

    Abrazos!

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  6. Victoria Rosa Sturley dijo:

    Me ha encantado que trates este tema. A mí me venía rondando bastante tiempo. Lo veo tanto como un tema que afecta de empresa para afuera como de empresa hacia dentro. Como comentabas, se hace selección de personal con filtro de clase (por las universidades o escuelas de negocio a las que han ido, las prácticas que han hecho – muchas veces a través de contactos personales, la apariencia, etc.). Pero también afecta en cuanto a la promoción interna. Es una lástima que no haya estudios acerca del tema. Lo que he visto yo es que quien es de clase baja y sabe adaptarse a los códigos de la clase dominante progresa, pero quien mantiene acento y maneras de clase baja normalmente no es tan tenida en cuenta. Lo dicho, necesitamos estudios en las empresas. A nivel sociológico hay muchos desde hace tiempo, pero si hay específicos, lo desconozco.

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